Meningitis bacteriana
Meningitis bacteriana
Las bacterias que ingresan al torrente sanguíneo y se trasladan hasta el
cerebro y la médula espinal causan meningitis bacteriana. La meningitis
bacteriana también puede manifestarse cuando las bacterias invaden directamente
las meninges. La causa puede ser una infección de oído o de los senos
paranasales, una fractura de cráneo o, raras veces, algunas cirugías.
Diversas cepas de bacterias pueden provocar meningitis bacteriana, y las
más comunes son las siguientes:
o
Streptococcus pneumoniae.
Streptococcus pneumoniae, o el neumococo, es una bacteria que habita
normalmente en la nasofaringe, pero que en determinadas condiciones puede
convertirse en uno de los patógenos de mayor incidencia en salud humana.
Hábitat. S. pneumoniae forma parte de la flora bacteriana normal de la
mucosa nasal y faríngea, siendo su hábitat preferencial la nasofaringe
posterior.
o
Neisseria meningitidis:
Neisseria gonorrhoeae se considera un patógeno humano obligado que puede
crecer y multiplicarse en las mucosas incluyendo el cérvix, útero, y trompas de
Falopio en las mujeres, así como en la uretra masculina. Aunque también puede
encontrarse en la boca, faringe y ano. Esta bacteria causa la gonorrea, una
infección altamente contagiosa, casi exclusivamente de transmisión sexual.
o
Haemophilus influenzae.
H. influenzae es exclusivamente un patógeno humano.
Estas bacterias viven en la nariz y la garganta de las personas y
generalmente no hacen daño. Sin embargo, estas bacterias pueden a veces ir a
otras partes del cuerpo y causar una infección.
Haemophilus influenzae es un pequeño bacilo gram negativo inmóvil, que
no forma esporas, con requerimientos nutricionales exigentes, crece aeróbica o
anaeróbicamente.
Haemophilus influenzae es un habitante normal de la vía respiratoria
superior y ocasionalmente se encuentra colonizando el tracto gastrointestinal y
genital. A partir de su nicho en la nasofaringe invade estructuras anatómicas
vecinas, el torrente vascular y la vía respiratoria inferior, produciendo las
formas invasivas de infección representadas por los cuadros clínicos de otitis
media, meningitis, nasofaringitis, epiglotitís, conjuntivitis, septicemia,
pericarditis, endocarditis, peritonitis, artritis, neumonía y otras.
Listeria
monocytogenes.
L. monocytogenes
es ubícua en la naturaleza y se encuentra tanto en el suelo y el agua como en
el tubo digestivo de los animales. Las hortalizas pueden contaminarse por el
suelo o por el uso de estiércol como fertilizante. Los alimentos listos para
comer también pueden contaminarse durante el procesamiento, y la bacteria puede
multiplicarse hasta niveles peligrosos durante la distribución y el
almacenamiento.
Los alimentos de
alto riesgo son los fiambres y los productos cárnicos listos para comer (carnes
y salchichas cocinadas, curadas o fermentadas), quesos blandos y pescados
ahumados.
Listeria
monocytogenes tiene una amplia distribución en la naturaleza y su puede
encontrar en el suelo, el agua, la vegetación y las heces de algunos animales.
Además, puede contaminar los alimentos.
Entre los
alimentos que más frecuentemente se asocian a la listeriosis se encuentran:
o
Aquellos con largos periodos de conservación en el
refrigerador (L. Monocytogenes puede multiplicarse hasta alcanzar cifras
considerables a temperatura de refrigeración si se les da tiempo suficiente
para ello).
o
Aquellos que se consumen sin ningún tratamiento (por ejemplo,
sin ser cocinados) que mate la bacteria.
Los alimentos implicados en los brotes han sido
productos cárnicos listos para comer, como salchichas, patés, salmón ahumado y
salchichas de carne cruda fermentada, así como productos lácteos (entre ellos
quesos blandos y leche y helados no pasteurizados), ensaladas preparadas
(ensaladas con repollo y germinados) y frutas y hortalizas frescas.
Comentarios
Publicar un comentario