Anatomia y Fisiologia Patologica de la Meningitis.
Anatomía
patológica
Él líquido cefalorraquídeo en condiciones normales tiene
aspecto turbio y a veces purulento; el exudado es evidente en las leptomeninges
situadas en la superficie del encéfalo. Los vasos meningeos están ingurgitados
y se destacan de forma prominente. La localización del exudado es variable en
la meningitis por H Influenzae, ésta suele ser basal mientras que en la
Neumococicasuele ser más denso en la convexidad de los hemisferios cerca del
seno sagital; cuando la meningitis tiene carácter fulminante la inflamación se
puede extender hasta los ventrículos causando ventriculitis. Tras una
meningitis piogena se puede producir una fibrosis leptomeninges y la
consiguiente hidrocefalia, aunque si se trata precozmente pueden quedar pocos
rastros persistentes de la infección. En algunas infecciones como en la
meningitis neumococica las grandes cantidades de polisacáridos del
microorganismo dan lugar a la aparición de un exudado gelatinoso que facilita
la fibrosis aracnoideas, lo cual se denomina Aracnoiditis adhesiva crónica.
Formas clínicas:
Insidiosa: desarrollo progresivo de varios días
Aguda y fulminante: sepsis y meningitis en pocas horas
Los signos y síntomas de la meningitis bacteriana aguda son
variables y dependen de la edad duración de la enfermedad antes de la consulta
y de la respuesta del niño a la infección. Ningún signo clínico es
patonogmonico de la enfermedad, por lo que un alto índice de sospecha es
necesario para un diagnóstico y tratamiento precoz. En los lactantes y niños
mayores, los signos y síntomas dependen del grado de hipertensión endocraneana,
la inflamación meníngea y de la inflamación de las raíces nerviosas, por lo
tanto las nauseas, los vómitos, la irritabilidad, la cefalea y la rigidez de
nuca, son frecuentes, por lo que la intensidad de estos síntomas dependen de la
duración de la enfermedad. Los vómitos y la cefalea representan indicadores más
sensibles de inflamación meníngea que la letargia, irritabilidad, y fontanela
abombada. Uno de los signos clínicos más constantes de la meningitis en el niño
es el cambio en el grado de alerta y afectividad del niño.
La sintomatología neurológica es variada e incluye
alteraciones en el estado de consciencia, signos neurológicos focalizados,
convulsiones, ataxia, alteraciones vestibulares que indican mal pronóstico. La
evaluación debe ser muy acuisiosa en pacientes que consultan con síntomas
característicos de una enfermedad viral leve de varios días de evolución o reciben
antimicrobianos que atraviesan la barrera hematoencefalica por una infección no
bien documentada, en cuyos casos los signos y síntomas de meningitis pueden
pasar inadvertidos y retrasar el diagnóstico y tratamiento adecuado.
Se asocian diversos signos clínicos con meningitis
bacteriana, entre ellos las manifestaciones cutáneas, las cuales incluyen
erupción maculo-papulosa y ectima gangrenosa petequias equimosis, las
convulsiones, las mialgias, artralgias y artritis.
Entre las manifestaciones inespecíficas se encuentra la
fiebre, la cefalea, las nauseas, los vómitos, las lesiones cutáneas, la
irritabilidad y la letargia. Entre las específicas e hallan las alteraciones de
la conciencia, la rigidez de nuca, las convulsiones, la fontanela anterior abombada,
el coma, la ataxia y los signos neurológicos focales.
Diagnóstico
El diagnostico se basa en la clínica, epidemiología y el
examen del liquido cefalorraquídeo. Sólo la clínica y el examen del líquido
cefalorraquídeo hacen el diagnóstico de meningitis bacteriana La punción lumbar
es un procedimiento común en la práctica pediátrica y se debe realizar en lo
que el diagnóstico de meningitis es conocido o sospechado sobre la base de los
signos clínicos de meningitis bacteriana.
La punción lumbar se contraindicará si existen signos de
herniación cerebral, Glasgow menor de 8, infección en el sitio de la PL,
reacción pupilar lenta, trombocitopenia, anormal movimiento de los ojos,
compromiso cardiorrespiratorio, postura tónica, respiración anormal y
papiledema.
Los avances relacionados al diagnóstico de la meningitis
bacteriana se relacionan con los métodos complementarios, especialmente
aquellos obtenidos del análisis del LCR:
En la presión de apertura el valor normal no debe
sobrepasar los 180mm de agua en decúbito lateral. Es común observar en esta
enfermedad valores entre 200-500mmH2O
La apariencia debe ser normalmente clara como agua de roca.
La glucorraquia incluye la concentración normal de glucosa en el LCR es de
45mg/dl. Una concentración menor de
40mg/dl ocurre en el 60 % de los pacientes con esta enfermedad.
El verdadero valor de la glucorraquia se obtiene a través
de la correlación con los niveles sanguíneos, a los coeficientes menores a 0.31
se consideran hipoglucorraquia, lo cual es una de las causas de la infección
bacteriana (descartar otras causas).
La proteinorraquia incluye valores superiores a 50mg/dl a
los que se les considera patológico. Cuando la punción lumbar es traumática, el
valor debe ser corregido a 1mg/dl de proteínas por cada 100 hematíes.
Para el recuento de leucocitos la muestra debe procesarse
de forma precoz. Habitualmente el valor que se halla está entre 0-10 leucocitos
por campo (mononucleares). El 25 % de la meningitis bacteriana tiene menos de
250 células.
Con respecto al dosaje de lactato, la técnica de gram
presenta una sensibilidad por encima del 90 %, el cultivo del LCR presenta una
ventaja, la cual se relaciona con el uso adecuado de antimicrobianos y la
posibilidad de determinar el patrón de la sensibilidad a los mismos, las
serologías técnicas se basan en la determinación de polisacáridos capsulares
(técnicas de látex y conglutinación), la proteína C reactiva es un reactante de
fase aguda que también ayuda en el diagnóstico de esta enfermedad a través de
la distinción entre las meningitis de origen bacteriano y las demás causas, la
reacción en cadena de la polimeraza produce la amplificación enzimática y
selectiva del GENOMA del agente biológico, el adenosin desaminasa (ADA) se
presenta en caso de M . Tuberculosis.
Neuroimágenes.
Entre las complicaciones agudas comunes de la meningitis
bacteriana aguda se encuentran las convulsiones, el aumento de la presión
intracraneana, las colecciones extraxiales de líquido, el shock, el infarto
cerebral, la hidrocefalia, la sordera y la secreción inadecuada de ADH. Entre
las no comunes se hallan el empiema subdural, el absceso cerebral, las lesiones
de pares craneales; entre las crónicas, la sordera, las secuelas del
neurodesarrollo y la epilepsia.
Los episodios repetidos de meningitis son raros y toman
tres formas, la recrudescencia, que incluye la reaparición de la infección
durante el tratamiento con antibióticos adecuados frente a los cuales se
desarrolla resistencia; la recaída, la cual aparece de tres días a tres semanas
después del tratamiento y representa una infección persistente del SNC,
generalmente se asocia a dosis insuficientes en el tratamiento; y la
recurrencia, esta es un nuevo episodio de meningitis debido a reinfección por
la misma bacteria.
El tratamiento de la meningitis bacteriana apunta a la
erradicación del germen del líquido cefalorraquídeo. Los antimicrobianos
seleccionados deben tener determinadas condiciones las cuales se pueden
sintetizar: penetrar en el líquido ventricular (pasaje a través de la barrera
hematoencefalica), actividad en medio ácido (purulento), lograr concentraciones
adecuadas por largos periodos a pesar de que las características
farmacocinéticas influyen sobre la actividad final del antimicrobiano, uno de
los factores más importantes que rigen la misma es la permeabilidad de la
barrera hematoencefalica.
Una vez que la droga alcanza el líquido cefalorraquídeo
deben confluir ciertos factores para lograr resultados óptimos: concentración
suficiente libre de la droga en el LCR, concentración que supere la
concentración bactericida mínima por 10-20 veces y ausencia de antagonismo
antimicrobiano.
El tratamiento de la meningitis bacteriana puede enfocarse
sobre la base de dos aspectos, el tratamiento empírico y el tratamiento
específico según agente etiológico.
Tratamiento empírico según grupo etareo
0-4 semanas------------ampicillin + cefalosporina de
tercera generación o aminoglucocidos.
4-12 semanas------------ampicillin + cefalosporina de
tercera generación
3meses-18 anos---------cefalosporina de tercera generación
Post neurocirugía-------vancomicina +cefalosporina de tercera
generación incluyendo antiseudomonas
Duración del tratamiento
N. Meningitidis-----------
7 días
H. Influenzae--------------
7-10 días
S. pneumoniae------------
10-14días
Bacilos gram negativos – 21días.
Terapéutica adyuvante.
La administración de antimicrobianos en los cuadros de
meningitis bacteriana trae aparejado la destrucción del germen, hecho que se
relaciona con la liberación de estructuras altamente antigénica como es el caso
de los lipopolisacáridos de las bacterias gram negativas, la respuesta puede
ser altamente nociva para el propio tejido del huésped.
La dexametasona es uno de los productos o agentes más
estudiados para prevenir dichas complicaciones, aunque genera muchas
controversias a favor y en contra de su uso.
La ventaja del uso de los esteroides en el tratamiento de
la meningitis bacteriana aguda, se administra previamente la infusión de los
antibióticos para que reduzca la tasa de complicaciones (hipoacusia /sordera)
en caso de H. Influenzae, en contrapartida trabajos recientes ponen en duda la
eficacia de esta droga.
En una reciente conferencia se enfatizó que es fundamental
el momento de la administración de la dexametasona como coadyuvante en la
terapéutica de estas enfermedades, debe iniciarse antes o junto a la
terapéutica antibiótica para tratar de impedir una alta concentración del
factor de necrosis tumoral uno de los más importantes mediadores de la
respuesta inflamatoria. En cuatro estudios de uso de dexametasona en meningitis
neumococica se demostró que existe una disminución significativa de las
secuelas neurológicas y especialmente auditivas, si se administran previos a
iniciar la terapia antimicrobiana. Estos estudios se realizaron en pacientes
con meningitis a S. pneumoniae sensibles a la penicilina, no esta dilucidado el
impacto de su uso cuando se trata de cepas con algún grado de resistencia a la
penicilina. Antimicrobiano como vancomicina ven reducida su penetración al LCR
al asociarle dexametasona como se comprobó en adultos en niños este efecto no
es tan acentuado.
Hoy se acepta ampliamente el uso de antimicrobianos que
sean bactericidas y no bacteriostáticos para el tratamiento de la meningitis
bacteriana aguda, que sean de administración cómoda y que cubran el espectro de
los probables agentes causales incluyendo cepas resistentes, en especial S. pneumoniae
resistentes a beta lactamicos. La elección del tratamiento antimicrobianos
empírico en meningitis bacteriana aguda esta orientada a combatir los dos
agentes mas frecuentes: S. pneumoniae, N. Meningitidis, en los primeros se
considera su resistencia a los antimicrobianos.
Se recomienda el tratamiento empírico inicial con una
cefalosporina de tercera generación (ceftriaxona, cefotaxima) asociada a
rifampicina o glicopeptido (vancomicina).
Terapia para reducir la inflamación meníngea
Pentoxyfilina: es un inhibidor de la fosfodiesterasa,
afecta las propiedades de adherencia del polimorfonuclear al endotelio,
disminuye la producción de radicales superoxido y reduce además la liberación
de productos proteolíticos de sus gránulos.
Antagonistas de las citoquinas: los anticuerpos
monoclonales se usan contra las principales citoquinas que intervienen en la
reacción inflamatoria: IL-1, TNF; invariablemente se observa una reducción de
los índices inflamatorios, con el inconveniente de que se administran dentro del
espacio subaracnoideo, por lo que no se pueden realizar estudios por ahora en
humanos, donde su utilidad permanece limitada.
Fisiopatología.
En la reacción inflamatoria que se desencadena en el
espacio subaracnoideo intervienen los componentes bacterianos, las células
blancas, los mediadores químicos producidos por las células blancas, el
leucocito polimorfonuclear. Entre los componentes bacterianos están la cápsula,
la pared celular y los lipopolisacaridos
Mediadores inflamatorios.
TNF alfa: es una proteína producida por los macrófagos y
los monocitos en respuesta a múltiples estímulos. Según las concentraciones
fisiológicas se piensa que esta proteína es un arma del sistema inmune, pero a
concentraciones altas en donde existe una síntesis exagerada del mismo tiene
efectos desbastadores para el organismo.
Interleukina 1: es producida por mononucleares circulantes.
Su síntesis se comanda por un gen localizado en el cromosoma.2 Su efecto en el
endotelio se demuestra en el hecho de que la preincubación de monocapas de
células endoteliales con IL-1 y TNF induce adherencia y pasaje de los
neutrófilos a través del endotelio, donde es mayor con el tiempo de exposición
y la concentración de IL-1.
Interleukina.
Derivados de la acción de la fosfolipasa A2
Los neutrófilos juegan un papel importante y central en la
defensa del huésped, pero a pesar de constituir una línea de defensa contra los
organismos patógenos, los neutrófilos pueden también liberar sustancias que
destruyen a las células normales y dañen el tejido conectivo. Estudios en
modelos animales sugieren que el polimorfonuclear no erradica la bacteria que
se halla dentro del espacio subaracnoideo, allí se tiene una escasa actividad
fagocítica, consecuencia de la falta del complemento y de la escasa opsonización
por pobre penetración de los anticuerpos a través de la barrera hematomeningea
hacia este espacio.
Así el influjo de leucocitos dentro del espacio
subaracnoideo lejos de erradicar las bacterias libera en este medio sus
gránulos lisosomales que contienen agentes químicos oxidantes que aumentan el
dano celular.
Patogénesis.
El primer paso se da por la colonización de la superficie
mucosa de la nasofaringe por las bacterias más comúnmente asociadas a
meningitis bacteriana aguda como son: Neumococos, Meningococos, Haemophilus
Influenzae .Cada bacteria tiene un mecanismo de invasión y adherencia así para
el meningococo la adhesión al epitelio de la nasofaringe, la cual se produce a
través de los PILIS y una vez adherida a éste, atraviesa el epitelio columnar
por un mecanismo endocítico trasportándose incluido en vacuolas, donde alnaza
el torrente sanguíneo.
El Haemophilus por su parte crea separaciones en las
células del epitelio columnar envolviéndose en un globo mucoso, y así llega al
torrente circulatorio.
Causas de la meningitis bacteriana aguda
Neonatos: Streptococcus del grupo B, Escherichia coli,
Klebsiella–Enterobacter Pseudomona–Serratia, Listeria monocitogenes,
Salmonelas, Staphilococcus SP.
Un mes-24 meses: Haemophilus influenzae, Streptococcus
pneumoniae, Neisseria Meningitidis.
Mayores de 24 meses: Neisseria meningitidis, Streptococcus
Pneumoniae, Haemophilus influenzae.
Meningitis asociadas a Shunts: Estafilococo epidermidis (60
%), Estafilococo aureus (30 %), Bacilos gram negativos (10 %)
Meningitis bacteriana recurrente: Neumococo (80 %),
Meningitis post neurocirugía: Bacilos gram negativos (80 %), Estafilococo
epidermidis y áureos (20%).
Factores de riesgo.
Huésped: edad, esplenectomizados, anemias (drepanociticas),
sistema de complemento alterados, asplenias congénitas, asistencia a
guarderías.
Genéticos
Población negra: población autóctona, presencia de HLA_B-12.
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